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Protagonistas de la Innovacion Pública: Maria Pilar Batet

Protagonistas de la Innovacion Pública: Maria Pilar Batet

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La contratación pública ha sido durante 2017 uno de los temas centrales del debate en torno a la modernización del Sector Público. La reforma de la Ley de Contratos trae importantes novedades que se aplicarán en 2018 en un ámbito especialmente sensible por la historia de casos de corrupción y crucial para la prestación de servicios públicos.

De todo ello charlamos con María Pilar Batet, Jefa del Servicio de Contratación y Central de Compras de la Diputación de Castellón (España) y una de las profesionales más reconocidas en esta materia. Nuestra Protagonista de la Innovación Pública nos habla de su trabajo diario en este complejo sector y de las principales novedades de la nueva legislación de contratos, así como de los retos a corto y largo plazo. También del trabajo colaborativo que realiza en la Red Social NovaGob, gestionando uno de los grupos más en forma de la comunidad: el de contratación pública.

“Soy afortunada, me gusta mucho mi trabajo”

Contar con personas motivadas en el servicio público es un aspecto clave para transformar la Administración. María Pilar Batet es una de esas personas. Le gusta su trabajo y se declara “afortunada”, a pesar de dedicarse a una de las materias más complejas, jurídicamente hablando,
de la gestión pública.

Cada contrato es diferente, algo que resulta motivador, lo que no evita que, tal y como reconoce, “la complejidad de la legislación haga que sea una materia bastante desconocida para el resto del personal implicado en los contratos”. En este sentido, “la falta de claridad de la normativa puede dar lugar a interpretaciones distintas y poner así en tela de juicio el criterio jurídico adoptado por el personal técnico que gestiona los contratos o por Secretaría o Intervención”.

Para Batet, la nueva Ley de Contratos del Sector Público, a pesar de su reciente reforma, sigue siendo “una norma larga y farragosa, con notables deficiencias, aunque sí introduce algunas mejoras en relación con la normativa anterior”.

Por ello, no es de extrañar que en el grupo que administra en la Red Social NovaGob se registren diariamente debates para aclarar dudas o recabar información. El grupo fue premiado en 2015 por las propias personas usuarias de la plataforma, algo que da sobrada muestra de la implicación de la Jefa de Servicio de la Diputación de Castellón con la mejora de la gestión pública en su sector.

Estos espacios para la colaboración, como ella misma subraya, son fundamentales “como fuente de conocimiento y nexo de unión entre profesionales”, de los que destaca “su generosidad y esfuerzo para compartir altruistamente conocimiento”. Además, enNovaGob es habitual ver a María Pilar Batet en los distintos foros de debate sobre contratación pública, tanto virtuales como presenciales, en los que se ha convertido ya en una voz imprescindible.

“El reto prioritario para 2018 es cumplir con el mandato de licitar electrónicamente”

Batet señala como una de las principales novedades de la nueva Ley de Contratos la obligatoriedad de licitar electrónicamente a partir de su entrada en vigor. Este precepto se ha convertido en “el reto prioritario para 2018”, una demanda que se arrastra como “una asignatura
pendiente para las Administraciones Públicas, en buena parte debido al arraigo de la cultura del papel en materia contractual”.

Cumplir con este mandato depende del “impulso político y técnico, especialmente este último para acometer dicho cambio”. La tecnología para lograrlo, puntualiza, está disponible “a través de la Plataforma del Sector Público, que ofrece un sistema gratuito y en perfecto uso desde hace algún tiempo, o bien, recurriendo a las plataformas privadas del mercado que cuentan con amplia experiencia y que están ofreciendo un buen servicio”.

“Se avanza muy deprisa en transparencia y más lento en compra pública innovadora”

La reforma de la Ley ha introducido el procedimiento de Asociación para la Innovación, que permite contratar I+D y además adquirir el producto resultante sin necesidad de realizar ningún nuevo procedimiento. Ello supone, según Batet, un avance hacia la compra pública innovadora, aunque lamenta que “los pasos que se han dado no son de gigante”.

Hay otras alternativas: “opciones de compra de innovación que no requieren de I+D y de productos o servicios innovadores ya existentes en el mercado, y que no se comercializan o que no son conocidos por el personal técnico responsable de las adquisiciones. La Ley ofrece aquí distintas fórmulas contractuales, como el diálogo competitivo, la negociación con publicidad o la admisión de variantes, que están al alcance de cualquier Administración Pública”.

Afortunadamente se avanza más deprisa en materias como la transparencia, con distintas iniciativas de apertura de los portales de contratación y una nueva legislación que amplía, de forma considerable, la información susceptible de publicarse. Pero hay que avanzar más. En este punto, María Pilar Batet demanda “mayor educación en valores, inculcar la honestidad y la dación de cuentas, así como el derecho de la ciudadanía a consultar dicha información”.

“La contratación pública no se puede utilizar para colmar las deficiencias que presentan otras leyes, ni para intentar desplazarlas u obviarlas, debiéndose acometer los cambios en la legislación sectorial que correspondan”.

“La contratación pública puede transformar la sociedad, pero hay más instrumentos que deben cambiar”

Batet ve en la contratación pública y en sus elementos innovadores una “gran relevancia como forma de influir en el mercado, a fin de crear puestos de trabajo cualificados e incrementar la competitividad”.

Estamos ante “un instrumento útil para mejorar la sociedad” con recursos como las cláusulas sociales y medioambientales. Pero, ante todo, hablamos de “proporcionar mejores servicios e infraestructuras públicas, mejorando la calidad de vida”.

Pensemos en un caso concreto: “si el servicio de recogida de basuras se adjudica a una empresa que realiza una gran baja económica, será a costa de no cumplir con el salario que, según convenio, se debe satisfacer a su personal; además, el servicio será deficiente, con posibilidad de huelgas o de incumplimientos contractuales”.

Una buena gestión de las compras puede hacer que muchas cosas vayan mejor y, si se hace mal, que vayan mucho peor. Pero no es la varita mágica para todos los problemas. María Pilar Batet insiste en ello.

“La contratación pública no se puede utilizar para colmar las deficiencias que presentan otras leyes, ni para intentar desplazarlas u obviarlas, debiéndose acometer los cambios en la legislación sectorial que correspondan”.

Fuente: NovaGob


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